Ciclos es una invitación a contemplar el ritmo sereno de la naturaleza en la Manchuela, a detenernos en el paso del tiempo que moldea sus paisajes y transforma su esencia. A través de estas imágenes, capturadas a lo largo de los años, he intentado plasmar la respiración pausada de la tierra, su capacidad para morir y renacer, y la conexión profunda que nos une a ella cuando nos permitimos vivir con calma y observar.
Sin embargo, estos ciclos, que durante siglos han marcado el pulso de la vida, están cambiando. El avance del cambio climático está difuminando las fronteras entre estaciones, erosionando su singularidad y alterando el equilibrio natural del paisaje. Aquellos inviernos nítidos, las primaveras efervescentes, los veranos plenos y los otoños melancólicos que aquí se muestran son un homenaje a lo que aún persiste, pero que cada vez se desvanece más.
En la pared inicial, un árbol nos habla de este ciclo eterno: cubierto de nieve en invierno, estallando vida en primavera. Es un símbolo de resiliencia y fragilidad, de lo que la tierra nos enseña y de lo que estamos en riesgo de perder. Espero que esta exposición sea una invitación a conectar con la naturaleza, a vivir con más lentitud, a valorar lo que todavía nos ofrece y a reflexionar sobre la urgencia de preservar estos ritmos que dan sentido a la vida.
María Sanz Soriano. Fotógrafa, entre otras cosas.


























